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Me dice mi hermana Raquel que puesto que el año pasado, por Los Santos, alguien robó varias veces jarrones, ramos y demás de las tumbas de la familia, este año pegó con silicona uno de los jarrones con ramo a la lápida. Unos días más tarde, alguien lo ARRANCÓ y se lo llevó, dejando el ramo, (inconfundible pues ella misma lo había hecho), sobre otra lápida cercana a las nuestras. Nos deja estufefactos a todos este comportamiento, el hecho en sí del hurto y el de intentar inculpar a otros poniendo allí las flores robadas.
Me cuenta además que hay otros casos parecidos, de personas que encuentran sus flores "por ahí" , tiradas o esparcidas por todo el Camposanto. Estamos seguros de que no non ni niños, ni el viento, por fuerte que sople.
Qué vergüenza, qué tristeza, saber que entre nuestros paisanos/as hay quien tiene la bilis tan amarga.
También me dice Raquel que... ¡a ver quién gana, si quien sea a quitar o ella a poner!
Por si a los oidos de la interfecta/o llega este comentario, que sepa que ya hay otro jarrón en el mismo sitio, para que vaya a por él y que si las maldiciones se cumplieran sería el ultimo que pudiera llevarse.
Con besos y mucho cariño a los demás me despido por esta vez.
Salud
Inés
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