Villanueva de Campeán - cadaver exquisito
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Escrito por Webmaster   
viernes, 04 de diciembre de 2009

La nieve me rehuye, cuando vengo de allí se queda y cuando voy para allá se viene. No me deja verle el blanco, no quiere ser pisada por mis pies. La última vez que nos vimos no quiso mirarme a la cara, se escondía tras las cunetas y disimulaba silbando su helado viento como si quisiera despistarme. El día menos pensado, cuando la encuentre derramaré una taza de caldo caliente sobre ella para que sepa lo que es estar ausente de verdad.

Ausente como la Paz en esta Navidad Blanca de 2008. Bajo la nieve oigo lamentos de hombre, mujeres y niños inocentes, rezos, disparos...

Sigue nevando, blandamente y los sonidos se atenuan hasta desaparecer... Ahora nada puedo oir, demasiado silencio de los que tienen la palabra, el poder de los que dan la orden de alto el fuego o disparar;

Sigue nevando, ahora de manera intensa, la nieve se tiñe de rojo y el silencio culpable de sangre inocente.

El cerdo cabeceó el barreño, y la sangre se derramó por el suelo nevado.

Mario lo había advertido seriamente, que alguien sujetara el balde, pero como siempre, el frío atonta el cuerpo y las ideas. Mientras unos miraban, solo Mario gritaba desesperado queriendo salvar lo que ya era imposible recoger. Esta vez la Señora María se quedaba sin hacer morcillas. Pero aquello no iba a quedar así. 

Enfurecido, a paso muy agitado y con cara iracunda, se dirigió al cubo desparramado, sin pensarlo dos veces, lo pateó con más fuerzas de las que le quedaban. De la primera coz, voló hasta el tejado de uralita del corral.

Antoñito y Abel se miraron entre sí, y suponiendo que la cosa iba ir a peor, buscaron tareas nimias que distrajeran aquella furia desatada.

Después de unos días Abel, con cierta sorna le dijo a su hermano: creí por un momento que te ibas a subir al tejado e ibas a continuar pateando la herrada.

Mario esbozando media sonrisa asintió y haciéndose disculpar murmuró: la próxima vez o te buscas a alguien, o le metes tu el cuchillo en el cuello, que ya está bien de utilizar a los amigos sólo para que te ayuden a salir de los berenjenales, y mira que se te advierte, y no vale contigo... Ahora hay que matar al tío, como si no tuviéramos bastante con haberlo dejado sin cartera, con las fotos de sus hijos y todo, que irán a la basura, con lo bonitos que son. Lo que es a mí no me pillas nunca más en un asunto así de feo, que lo de la delincuencia puede dar para vivir como un rajá, pero cuando hay sangre la cosa se pone fea y poco elegante, y ya sabes que lo sucio y lo vulgar me paraliza y no me deja pensar con claridad.

Pero la nieve, siempre fría como el cuchillo nunca es vulgar. Y mientras, continuaba nevando. Si prestabas atención hasta creías oír los copos golpeando contra el suelo, formando una pantalla en la que se proyectaban mis recuerdos, como aquel invierno que hacía tanto frío que se congelaron las cañerías y hasta el agua del pozo, de modo que pasamos una semana sin lavarnos y aunque teníamos murciélagos en las axilas y nuestras bocas olían a lodo, el amor fue sucio y delicioso; no hicieron falta chimeneas ni calcetines de lana, sólo humo de frotarse y latas de fabada heladas, aunque también seis pares de mantas unas encima de otras. Pero el olor llegó lejos, tan lejos, que del monte bajaron manadas de lobos para aullar bajo la ventana de la alcoba.

Y ahí estaba yo, con la mirada perdida en el horizonte, preguntándome si algo de lo que había sentido aquella tarde sería real, ó si por el contario, sólo se trataba de un sueño, una ilusión ó lo que es peor, tan sólo la proyección de lo que nunca sentí pero tanto anhelé... 

La luz se abría paso hacia mi retina cuando empecé a sentir dolor, al principio de forma difusa. Mientras algo me aguijoneaba la espalda comencé a recordar: un crujido, el vacío, la oscuridad. Mi cabeza iba a estallar, el golpe ha debido ser muy fuerte, ¿cuánto tiempo llevaré aquí?, creo que puedo... tengo que levantarme cuanto antes, espero que por lo menos merezcan la pena las cerezas, pensé. El cardo borriquero que había aplastado en mi caída me estaba matando.

Los pinchos se incrustaron irremediablemente… Intenté, uno por uno, sacármelos con los dedos, pero algunos se partían y la puntita quedaba incrustada, inaccesible a las uñas.

Qué desesperación, y a quién le pedía yo que me aplicara el remedio de mi abuela…

El tiempo pasaba, aquello parecía que no dolía hasta que intentaba sentarme, todo el día me lo pase de pié o tumbada, evitando que mi trasero tocara cualquier superficie, sin ropa interior, por supuesto, dándole vueltas al mismo dilema: la forma de que alguien me sacara los pinchos del culo.

La única persona con la que tenía suficiente confianza para que me lo untara de aceite y con mucho cuidado me pasara el lomo de una aguja de coser, invitando a los picos a salir, era a mi amigo Julio.

Lo fui a ver y tras la vergüenza inicial, me desahogué contándole el percance, y de buena gana fue extrayendo los trozos de púas, con la meticulosidad de un cirujano y la paciencia de un maestro.

Julio era comprensivo y poco escrupuloso, su trabajo de ayudante de veterinario le hacía que a diario viera cosas increíbles.

El siempre citaba, con cierta melancolía, al líder de los replicantes Roy Batty cuando estaba a punto de morir "...Yo he visto cosas que vosotros no creeríais, atacar naves en llamas más allá de Orión...". Pero aquel día estaba especialmente alegre, iba de camino de la graduación de su hermano Simón, a parte de su hermano, compañero de fiestas y fatigas, y su confidente. Era la persona que hacia desaparecer esa coraza que le caracterizaba, con él se olvidaba de la soledad en la que se refugiaba, debido a la muerte de Laura. Entró en el paraninfo de la facultad, y allí estaba su hermano haciéndole una señal con el dedo en la muñeca, insinuándole que llegaba tarde.

El sol de mediodía se reflejó con intensidad sobre los cristales del edificio principal, impidiéndole por unos instantes distinguir a su hermano del resto de la multitud.

Y se preguntó: ¿Por qué será?¿Serán los porros?¿Será el alcohol?O será una mezcla de todo ello…solo sé …que no sé nada¡¡¡¡

Que no sé si el sol se pone o el sol viene; es decir, que como para distinguir a mi hermano¡¡¡¡Y apaga la luz que tengo sueño.

Pero la vida es sueño y los sueños ¡¡¡sueños son!!!y no me gustan los sueños porque la vida se desarrolla fuera de ellas ¡¡¡ojalá estuviera en Australia!!

But Australia has many dangerous animals, so perhaps it is better to stay in Spain live the life of my dreams.

My dreams son de lo más bonito del mundo, pero a ver quién es la guapa que se va al otro lado cuando lo más chulo es lo que tenemos en este: una conversación para arreglar el país y unas risas buenas. Pero lo más interesante de las noches eternas con amigos no consiste en arreglar el mundo en un intento pueril de detener el tiempo y volver a dibujar el mundo de acuerdo a nuestros deseos. Lo más importante es recuperar la consciencia primigenia, descubrir que el tiempo no pasa para todo el mundo de igual modo, que a veces es cierto que parece que fue ayer cuando nos vimos por última vez.Y que las resacas se pasan mejor con ayuda de un Bloody Mary y muchas risas, con la Mary o con la que se ponga por delante.

Mary was a dancer at the Cabaret, she had moved in from the country. He often went to the cabaret after work and dance with the girls after. It was on one such “glubs” after a lot of whisky  that at fine in the morning he found himself in a clarle alley in as unusual situation. Mary was screaming

He san towards Mony in the alley because he wanted to help her, but when she show him coming, she screamed again and started running away. The first door she come to at the end of the alley had a sign that said ‘Albergue’. She opened it, son inside and locked it so he couldn’t follow .

Al encontrarse a salvo, decidió que su vida podía haberse ido en un suspiro, lo cual le hizo darse cuenta que la vida hay que disfrutarla. Dejó su despacho de abogada y se hizo cuentacuentos, siendo su estreno en Villanueva de Campeán.

Pero a veces la vida nos da sorpresas dulces y amargas. De repente se despertó y se dio cuenta de que todo había sido un sueño. Pero el nombre de Villanueva de Campeán le sonaba dentro de su cabeza una y otra vez . Así que abrió su portátil y decidió averiguar si ese lugar en realidad existía….

No tardó mucho tiempo en encontrarlo,  Fue mejor que en sus sueños, sus campos, sus calles, la gente, quedó fascinado de lo que encontró. Pensó en qué hacer para que todo el mundo disfrutase de su hallazgo y decidió hacer un viaje en barco para que los ocho continentes y los 23 mares de su mundo desfasasen y lo hizo acompañado de gintonics con pepino, que según algunos aumenta el amargor, así se compensa tanta excitación. Solo había un problema, que el barco se mareaba ya que perdía el norte y terminó dando vueltas en un radio de 500 Km, por lo que decidió continuar su viaje en globo, con ayuda de las gaviotas amarillas que volaban de mundo en mundo. Este viaje fue mucho más agradable y consiguió que todo el mundo de este y otros planetas disfrutase de su hallazgo.

A pesar de que el sol era intenso, una agradable brisa circulaba alrededor, envolviendo su cuerpo de un modo sensual, despertando sus sentidos, de manera que cuando comenzó a caminar, pisando la hierba esponjada, parecía estar volando, y a medida que entornaba los ojos sentía que alcanzaba más y más altura.

 

Modificado el ( viernes, 04 de diciembre de 2009 )
 
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