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Escrito por Luisa
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jueves, 31 de enero de 2008 |
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Es todo un detalle por parte de los obispos que nos orienten en eso del voto, que los españoles somos un poco lelos y a ver si vamos a elegir una opción política que nos perjudique, es decir, que nos deje elegir la religión a la que queremos apuntarnos, o no hacerlo a ninguna, que pudiera ser. ¿No sabían vuestras ilustrísimas que había gente que no creía en ninguna otra instancia que no fuera el propio ser humano? Pues así son las cosas.
Hay en España leyes, dicen, que lesionan gravemente derechos fundamentales, ¿cómo?, ¿el derecho fundamental a imponer una religión, una ideología que habla de la vida, lo único que tenemos, como de un valle de lágrimas?, eso sí, con la promesa de un mundo mejor en el más allá mientras los poderosos se ponen las botas en el más acá con las indulgencias ganadas a costa de los pobres pecadores de a pie. Mucho ojo, que los prelados añaden que dichas leyes "degeneran sin remedio en dictadura, discriminación y desorden" y conducen a una sociedad "desvertebrada, literalmente desorientada, fácil víctima de la manipulación, de la corrupción y del autoritarismo". No hace falta haberse empapado de la enciclopedia Espasa para saber que precisamente la Iglesia conoce muy bien de lo que está hablando: dictadura, discriminación, manipulación, corrupción, autoritarismo...Quizás por eso las utilicen con tanta vehemencia y no les dé ningún rubor servirse de la democracia, que en esencia se basa en la convivencia de criterios dispares, para hacernos tragar los suyos propios. No deja de ser una paradoja que alguien diga que están conculcando sus derechos fundamentales por no poder imponer su particular forma de ejercer la libertad.
Está claro que no es posible pedir a la jerarquía eclesiástica que se quede en la esfera privada de los ciudadanos, que es donde debe estar, porque eso es ir en contra de su naturaleza dictadora, discrimidadora, manipuladora...Y no quiero seguir por ese camino. Los señores obispos piden el voto para quien vaya a derogar esas leyes perniciosas, pero no dicen nombres, sólo que se vote al "bien mayor". Yo tampoco digo nombres, pero les sugiero que vayan alargando los palos del palio por si acaso no cabe debajo ese "bien", que es notablemente más alto que Franco, si gana las elecciones, claro, que los honores de la Iglesia sólo están reservados a los vencedores.
Luisa Jambrina.
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Modificado el ( jueves, 15 de mayo de 2008 )
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